Edvard Munch: Retorno a la exposición "The Modern Eye"

Edward Much: 'The Modern Eye' exhibition revisited


In 2005, from 28 of June to 14 of October, the temporary exhibition entitled 'The Modern Eye', about Edvard Munch (1863-1944) and his work, took place in the Tate Modern Gallery of London.


The exhibition was a complete restrospective. It showed us more than seventy works: oil paintings, watercolours, photographs and even a film. Because Munch was not only a pinter, but he was a lithographer, sculptor, etcher and wood-engraver. Objects of his works were the figure, with a lot of sel-portratis, and landscapes.
Though his pictorial work, we had an eye on the soul of the man who painted 'The Scream' and we could understand his feelings: his point of view about life and death ('The Sick Child'), love and loss ('The fight'), pain, fear and illness ('Self-portrait with the Spanish Flu'). Even, how he tried to deal with the social and cultural changes of his time ('Workers on Their Way Home).
Like may of his works, 'The Sick Child' is a personal memory. The death of his sister and mother by tuberculosis disease. Munch made several and subsequent versions of this job, sometimes using different techniques. That was also a reflection of his obsessive nature.
It was also a curiosity to be able to watch some painting experiments that Munch did when he suffered an eye disease. He tried to expose the effects of a degeneratig sight.
'Self-portrait Between Clock and Bed' is the work that better reflected the soul of the most relevant Nowegian painter and the changes that introduced in the painting. He is considered the precursor to the Avant-garde and to the Expressionism. We could see in the face of this portrait the anguish and anxiety that Freud described and Dostovsky related. All this in a room sketched with strong black lines mixed in a private space with vivid colors. Surprisingly, the viewer empathizes with his solemn expression, with his closed eyes.
If you couldn't visit this wonderful exhibition, you'll have to visit 'The Munch Museum' in Oslo to see these works. And remember, Much works were considered by the Nazi Government as 'degenered art'. This is enough reason to learn all about Munch.
The sick child
La niña enferma
 Woman. Sphinx
Mujer. Esfinge
The dead of Marat I
La muerte de Marat I
Self-portrait in Bergen
Autorretrato en Bergen
Self-portrait with a bottle of wine
Autorretrato con una botella de vino
Dance of life
El baile de la vida
Self-portrait beneath a female mask
Autorretrato debajo de una máscara femenina
Vampire
Vampiro
Workers on their way at home
Trabajadores de vuelta a casa
Self-portrait- The night wanderer
Autorretrato - La noche vagabunda
The flower of pain
La flor del dolor
Self-portrati between clock and bed
Autorretrato entre el reloj y la cama

Edvard Munch: Retorno a la exposición 'The Modern Eye"

En 2005, desde el 28 de Junio al 14 de octubre, tuvo lugar en la Tate Modern Gallery of London la exposición titulada 'The Modern Eye", La Mirada Moderna, sobre Edvard Munch (1863-1944).
La exposición fue una retrospectiva completa. Nos mostró mas de setenta obras: pinturas al óleo, acuarelas, fotografías e incluso una película. Munch no era sólo pintor, sino que fue litógrafo, escultor, grabador y tallador en madera. Objeto de su obra fueron la figura, con gran cantidad de autorretratos, y los paisajes.
A través de las pinturas vimos el alma del hombre que pintó 'El Grito', y uno pudo entender sus sentimientos: su punto de vista sobre la vida y la muerte ('La Niña Enferma'), el amor y la pérdida ('La Lucha'), y el dolor, el miedo y la enfermedad ('Autorretrato con la gripe'). Incluso, cómo se enfrentó con los cambios sociales y culturales de su época ('Trabajadores de vuelta a casa").
Como muchos de sus trabajos, 'La Niña Enferma' es un recuedro. La muerte de su hermana y de su madre por tuberculosis. Munch hizo numerosas y subsiguientes versiones de su trabajo, a veces usando diferentes técnicas. Ello era reflejo de su naturaleza obsesiva.
Fue también una curiosidad poder ver algunos experimentos pictóricos que Munch hizo cuando sufrió una enfermedad en la vista. Trató de exponer los efectos de la degeneración macular.
'Autorretrato entre el reloj y la cama' es la obra que mejor reflejó el alma del artista noruego más relevante, y  los cambio que introdujo en la pintura. Es considerado el precursor de los movimientos de vanguardia y del expresionismo. Podemos ver en la cara de este autorretrato la angustia y la ansiedad que Freud describió y Dostoevsky relató. Todo ello en una habitación esbozada con fuertes líneas negras en un espacio privado con intensos colores. Sorprendentemente, el espectador empatiza con su solemne expresión, con sus ojos cerrados.
Si no pudo visitar esta maravillosa exposición, tendrá que visitar 'The Much Museum' en Oslo para ver estas obras. Y recuerde, el trabajo de Munch fue considerado como 'arte degenerado' por el gobierno nazional-socialista alemán. Ello es suficiente razón para saberlo todo sobre Munch.

El lago



"¡Mirad! También el lago semejante al Leteo,
Dormita entre las sombras con lento cabeceo,
Y del sopor consciente despertarse no quiere
Para el mundo que en torno lánguidamente
muere"
(Edgar Allan Poe-La Durmiente)

El Cielo Rey




"... ahora sabe en qué modo se enamora
de un justo rey el cielo, y en el brillo
de su semblante así lo manifiesta."
(Dante, La Divina Comedia)

Joven y su dueña. Bartolomé Esteban Murillo




Joven y su dueña, 1670.National Gallery de Washington: Óleo sobre lienzo 127,7 x 106,1 cm.



Bartolomé Esteban Murillo (Sevilla, 31 de diciembre de 1617 - Cádiz, 3 de abril de 1682).


Murillo representa un profundo cambio en el gusto de los clientes del arte en la España del siglo XVII. Tras la severidad de naturalistas como Zurbarán, Maíno, el joven Velázquez, etc., Murillo proporciona imágenes bellas, iluminadas con suaves tonos dorados y rostros gentiles. Es el caso de esta pintura, realizada con frescura e ingenuidad. Muestra un tema muy explotado en la pintura española, como es el de la maja asomada a la ventana y acompañada de una mujer mayor. En el caso de Goya serán con frecuencia Celestinas exhibiendo a sus pupilas. En el caso de Murillo, la joven parece una muchacha del pueblo, con grandes ojos llenos de confianza y alegría. La dueña parece divertida por lo que ve en la calle y se tapa el rostro para ocultar la risa. La composición del lienzo es muy acertada: se basa en un ángulo recto acodado en la esquina inferior izquierda del marco. El ángulo está subrayado arquitectónicamente por el alféizar y la contraventana de madera, y así como por los personajes, con la jovencita apoyada y la dueña que se asoma. De este modo, gran parte del cuadro queda absolutamente vacío y la mirada del espectador se ve atrapada por las dos simpáticas figuras femeninas, que destacan contra un fondo oscuro sin iluminación ni referencias espaciales.


Magdalena. José de Ribera (El Españoleto)

JOSE DE RIBERA (EL ESPAÑOLETO). Xátiva (1591) - Nápoles (1652).
Magdalena, 1640-41Óleo sobre lienzo 181 x 195 cm. Museo del Prado.
La imagen de mayor belleza pintada por Ribera es esta Magdalena penitente, que la tradición popular identifica con su hija Lucía, muchacha muy bella de la que se enamoró el hijo natural de Felipe IV, Don Juan José de Austria, cuando fue a Nápoles para sofocar una revuelta en 1647, naciendo una hija de la relación entre ambos. Como en todas las imágenes de penitentes, la escena se desarrolla en una especie de cueva que nos permite ver al fondo un paisaje inspirado en la Escuela veneciana. La composición se inscribe en un triángulo, dentro del clasicismo de Carracci, iluminando un fuerte haz de luz la bella figura. La Magdalena viste un traje azul muy escotado que permite ver su hombro, una especie de tela de arpillera para exculpar sus pecados y un precioso manto rojo. Se apoya sobre dos sillares perfectamente tallados en los que aparece el tarro de los afeites y el cilicio, sus atributos. El pasado de prostitución de la Magdalena se muestra en el hombro al descubierto y en el bote de los afeites con el que también ungió los pies a Cristo. La bella mirada elevada hacia Dios es también un rasgo característico de muchos de los mártires pintados por el Españoleto. Formaba parte de una serie junto a Santa María Egipciaca en la que se contraponía la belleza y la juventud frente a la vejez. San Juan Bautista y San Bartolomé representaban la contraposición en el sexo masculino.